viernes, 7 de abril de 2017

INSEGURIDAD VIAL



Cada 57 minutos un incidente vial deja un muerto o un herido en la Ciudad. No se logra bajar la cifra de siniestralidad. Algunos causales de accidentes son la distracción del teléfono celular, el exceso de velocidad, la falta de respeto por la prioridad  peatonal o de paso, el alcohol y las drogas. Y 18 muertos cada 100.000 habitantes, según la ONG Luchemos por la Vida. Los peores días son viernes y sábados y vísperas de feriados.
La cantidad de siniestros no desciende porque faltan controles, sanciones adecuadas y planificación para enfrentar el problema. Habría que enfrentarlos desde la educación, el control, la concientización, la infraestructura vial, la sanción y una legislación adecuada.
Según la Defensoría, en 2015 el 44% de los muertos fueron motociclistas, el 37,8% peatones, el 8,9% automovilistas y el 4,4% ciclistas. El crecimiento del uso de la moto es una de las causas para que la siniestralidad no baje. Muchos de ellos no usan cascos y hay mucha laxitud a la hora de las licencias.
La Argentina tiene 500.000 kilómetros de ruta; 38.000 de rutas nacionales; 180.000, provinciales, y el resto, comunales o municipales. Sólo 3200 kilómetros son de autopistas, y el 40% está en la provincia de San Luis. Esto explica, en parte, otra de las estadísticas trágicas de nuestro país: el 44% de los accidentes mortales son por choques frontales en rutas.
Las peores estadísticas están en el interior del país. El gobierno controla la ruta 2 y dice que intensifica los controles viales. En los pueblos hay un muerto por día en moto, pero eso no se releva. Sólo el 25% de la población que anda en moto usa casco.
En Argentina no hay una ley que exija la educación en seguridad vial en los colegios primarios y secundarios. Grandes potencias del mundo, como Alemania y Estados Unidos, garantizan la formación en esta materia en las escuelas y son conscientes de la importancia que tiene educar en seguridad vial desde la primera infancia.
El argentino considera el accidente de tránsito un hecho fortuito. No tiene percepción del riesgo y por eso atribuye la posibilidad de un siniestro al azar, la suerte o el destino. La gente tiene una cultura de ´A mi no me va a pasar nada´ y si le pasó le echan la culpa al destino. Esta falta cultural va a cambiar con un programa de educación vial de la sociedad. Esto va a servir para las futuras generaciones. Al adulto hay que ponerle controles y sanciones.
Algunas recomendaciones: el uso permanente y obligatorio en motos y bicis; el uso permanente y generalizado de los cinturones de seguridad y sistemas de retención infantil en los demás vehículos automotores; el cumplimiento permanente y generalizado de los límites de velocidad; el otorgamiento de la prioridad a los peatones; y el mejoramiento de la infraestructura vial para la seguridad vial de todos los usuarios de la vía pública, en especial, los más vulnerables: niños, peatones, ciclistas y motociclistas.
Mejorar la infraestructura, controles eficaces, educación y cambios de conducta resultan fundamentales si se quiere reducir el alto número de víctimas en accidentes que tiene el país. La ausencia de transparencia de los números que informa la Agencia de Seguridad Vial es un punto neurálgico para comprender la problemática y pensar en posibles políticas que permitan reducir las estadísticas. Tenemos que concientizarnos y saber que todos tenemos obligaciones y respetar al prójimo.

jueves, 9 de marzo de 2017

LOS AÑOS PASAN



Es otro año de búsqueda laboral, de estar sin novio, de vivir en la lucha, de cargar una mochila tan pesada. Pasan los años y todo sigue igual, nada cambia para bien. Siento que todo empeora.
Tengo 32 años y llevo mas años buscando trabajo que sin el. Nunca gané $5000 por mes, la mayoría de los trabajos que tuve fueron en negro. Tengo estudios e idiomas, pero parece que de nada sirve. No dejo de sentirme una inútil, que de nada sirve que me capacite. Cuanto mas grande estoy todo cuesta mas.
La soledad pesa. Es sentirte fea, no querible, que no sos linda. No es lo mismo la amistad que la pareja. Quiero un compañero, compartir gustos y salidas, afecto, amor.
La mayoría de mis amigos/as no saben lo que estar sin trabajo, por ende, con ellos no puedo compartir lo mal que me siento.
También llevo una mochila muy pesada. Muchos problemas familiares, sucedieron hechos en mi infancia que me marcaron. Mi presente familiar no es el mejor. Llevo una coraza y una mochila cargada con bastantes cosas. Me siento la oveja negra.
No tengo con quien hablar. Cada uno está en su mundo. Cuando me veo con mis amigas es mas fácil decir "estoy bien " que explicar mis tristezas, mis angustias y mis problemas.
Tampoco es agradable ver como tu entorno se queja de sus trabajos, mas aun, cuando es lo que les gusta. ¿Porque hacen eso? Ojala supieran lo que estar sin trabajo. Yo no tengo estabilidad económica y no me quejo, y estar en esta situación es peor. Si no te gusta tu trabajo, busca otra cosa sino no te quejes.
Es feo saber que no tenés con quien hablar, con quien compartir lo que te pasa. Mi familia nunca me entendió lo poco que alguna vez dije. Entonces, para que decir mas. Mis amigas están en sus trabajos, en sus vidas, con sus cosas. Nadie puede saber lo mal que se siente no tener trabajo y novio si nunca lo pasaron (esto sin decir todo lo mal que estoy desde años por un monto de cosas que me pasaron o que me pasan).
Sabes que estoy sin trabajo y querés que me vaya de vacaciones o que salga mas seguido o que realice X cosa. Para todo lo que quiero hacer necesito plata y no la tengo. Nadie se murió por no irse de vacaciones o por no salir. Yo me estoy muriendo de estar como estoy, sintiéndome inservible, angustiada, desganda, con muchas ganas de llorar, viendo la vida pasar, sin saber lo que es vivir, sobreviviendo como pueda, estresada.
Yo lo único que quiero y necesito en este momento es una estabilidad económica. Para irme de vacaciones, para salir, para comprarme cosas, para lo que sea necesito plata y no la tengo.
No busco dar lástima ni que alguien se enoje. Simplemente digo lo que siento y me pasa.
¿Porque todo me tiene que costar tanto? ¿Porque todo es tan difícil?
En el estado en que estoy, por mas que la soledad me pese, no puedo estar con alguien. Aparte, nadie me va a querer estando en el estado en el que estoy. Mi prioridad es un trabajo.
Si alguien quiere hacer algo por mí, que me encuentre un trabajo fijo de lunes a viernes. No me importa que no sea lo que me gusta, pero es trabajo. Porque si vamos al grano nunca trabajé de lo que me gusta.
Como verán, mi “vida” es un desastre. Por momentos quiero desaparecer o irme bien lejos. Pero se que no se puede y que no logro nada, no soluciono algo de todo lo que me sucedió o sucede.

sábado, 4 de febrero de 2017

LA NUEVA ADICCION



Las cartas y los llamados desde el teléfono de línea pasaron, o están en proceso de serlo, al pasado. Es mandar una carita o un pulgar hacia arriba. En el transporte público, en una salida con amigos, en una reunión familiar, en una sala de espera, por mencionar sólo algunas situaciones, el celular se convirtió en un objeto codiciado. O es un protagonista mas del momento que “se quiera compartir con otros”, porque suele ser mas importante el celular que el querer socializar cara a cara.
El fanatismo por el uso de Internet y la conexión a las redes sociales, con teléfonos móviles o computadoras, se está convirtiendo en un tema creciente de consultas en centros de tratamiento de adicciones en Argentina, donde aumenta la pasión por la tecnología. La explosión de las redes sociales como Facebook y Twitter y la promoción de las empresas de telefonía celular contribuyeron a crear esta necesidad.
Internet nació para unir computadoras, pero dentro de poco los teléfonos celulares se van a convertir en la principal vía de acceso a la red. Actualmente, es casi imposible pensar en términos de “entrar y salir”. Los responsables de esa conexión permanente son los teléfonos celulares, que son los que generan esa portabilidad a la red. Esto genera dependencia.
Según la Red Asistencial Buenos Aires, las tecnoadicciones representan entre el 20% y el 30% de las consultas telefónicas, aunque éstas no siempre derivan en un tratamiento.
El 60 % de las personas duermen con su teléfono cerca y el 54 % lo lleva al baño. La mayoría rescataría al teléfono de un incendio antes que a sus mascotas.
La pantalla del celular se mira unas ocho veces por hora. Muchas veces se mira la pantalla como si fuera un ritual; por mas que no llegue nada, está la costumbre.
Parece ser que solemos estar entre 30 minutos y 4 horas por día leyendo y escribiendo en los teléfonos, da un total de 1.400 horas al año. En los adolescentes suelen ser mas horas.
La dependencia de las drogas ilegales sigue estando en el tope de las adicciones, seguida por las drogas legales (medicamentos), el alcoholismo y la ludopatía, pero las consultas por la adicción a la tecnología o "tecnoadictos" aumentaron en el último año.
La necesidad de conectividad en los jóvenes y adolescentes tiene que ver con la socialización. No estar conectado es quedarte fuera de salidas y otras cosas. Los adultos en edad productiva son los que tienen una relación más conflictiva porque tienen el imperativo de estar conectados para producir. Para muchos, estar disponible las 24 horas puede ser angustiante. Y, en el adulto mayor, la conectividad es una manera de mantener vínculos afectivos con, por ejemplo, sus nietos.
En tiempos de interconectividad, quizás lo más difícil sea percibir cuándo el uso de Internet pasa a ser una cuestión patológica y no sólo una expresión de las nuevas conductas juveniles. Hay adicción cuando el uso afecta la vida escolar o laboral de la persona, cuando fracasa en el intento de parar, cuando se aísla, deja de comer, se queda despierto toda la noche para poder seguir conectado. Personas que si se olvidan el celular se vuelven agresivas, buscan wi-fi por todos lados, ahí se produce un estrés tecnológico.
De a poco está cambiando la forma de caminar, porque con la caminata ya no se mira hacia adelante sino al celular. El caminante tiende a reducir el paso y de acortar la longitud de los pasos. La posición en que utilizamos para mirar la pantalla tiene consecuencias para la postura, porque genera estrés en las cervicales (la inclinación del cuerpo genera una fuerza de 27 kilos sobre nuestra espalda). Puede haber tendinitis y se reducen las horas de sueño. Menos horas de sueño y descanso tienen consecuencias sobre la memoria y las capacidades de aprendizaje.
Es dañina si se convierte en una obsesión. Por ella se empobrecen los intercambios comunicacionales cara a cara. Cuando esto sucede, se crea una modalidad de comunicación que se torna paradójica en tanto que crea la ilusión de estar hipercomunicado cuando en realidad se está aislado. Si el celular falta, el individuo se angustia.
Repensar el tiempo que se le dedica a internet en horas no laborables. Cuando se tiene noción de ello, pensar el tiempo que se perdió den pasar con amigos, horas de sueño y de actividad física. Reasignar prioridades: en vez de tanto uso de la tecnología utilizar ese tiempo en otra cosa.
Hay que estar siempre atento al límite entre el uso de las tecnologías y su adicción. Es una falta de respeto prestarle mas atención a los que sucede en un artefacto tecnológico que a lo que el otro te dice. Molesta que cuando hablas no te miran a la cara. Todo esto genera contradicciones. Por un lado esta bueno estar conectados y comunicados. Pero por otro lado, ¿cuál es el límite? Si el celular es un instrumento al servicio de la persona, es útil. Si la persona es un instrumento al servicio del celular, es un problema. La clave está en encontrar el equilibrio.

domingo, 1 de enero de 2017

MI GRAN COMPAÑERO



Lusin. Mi gatito, mi compañero de toda la vida. Mi mascota. Es increíble como un gato pasa a ser parte de la familia. Amor puro, afecto incondicional.
Llegaste a casa teniendo tres meses de vida y yo 11 años. Crecimos juntos. Me acompañaste, te acompañe. Eras mi alegría al llegar a casa. Siempre pendiente de vos, de donde estabas y de lo que hacías.
Estabas sentado junto a mí cuando estudiaba, cuando miraba televisión, cuando estaba enferma, muchas vacaciones en la costa en familia. Dormimos juntos estos últimos años. La vida cotidiana, muchas de ellas giraban en torno tuyo.
Te vi crecer, jugar, aprender cosas muchas de las cuales nadie te enseñó. Sabias pararte delante de la heladera y pedir comida, esperar a que alguien se siente para sentarte sobre la falda de esa persona, dormir frente a la estufa en invierno, subir a la terraza a pasear mientras que un miembro de la familia colgaba la ropa. Darte mimos, hacerte jugar.
Estos últimos años fue verte envejecer. Tenías tus dolores, como todo adulto mayor. Perdiste un poco de olfato, vista y oído; estar desorientado y cansado; tus uñas se tornaron mas duras. Pero nunca perdiste el apetito. En estos últimos años te fuiste poniendo viejo de a poco.
Ya nunca me recibirás cuando llegue a casa, ya nunca me acompañarás, no veremos juntos la televisión, nunca mas te hablaré (los dueños les hablamos a nuestras mascotas), ya nunca estaré pendiente de vos ni de si comiste ni de donde estás; no nos haremos compañía, no te mimaré nunca mas. Dejaré de estar buscándote por casa para tenerte a upa.
Te busco por la casa y no te encuentro. Es horrible. Se que de a poco me daré cuenta de que físicamente no estás.
El 24/12 tu salud empeoró. Te vi caer y desmejorar. No quiero soltarte, no quiero que te vayas pero tampoco quiero que sufras. El 25/12 llegaste a cumplir 21 años.
21 años de afecto, de cariño, de compañía, de lealtad. Mi fiel amigo.
Siento angustia, dolor, llanto. Pero ahora estás mejor.
La casa está llena de recuerdos. Pero se que es cuestión de tiempo.
Gracias por tu afecto incondicional, por enseñarme a amar a un animal como un integrante mas de la familia.
Eras, sos y serás un miembro mas de la familia.
Nunca dejaré de quererte, de extrañarte, de recordarte.
Ahora descansas en paz. Ya no sufrirás. Nos vemos en el cielo.
Te quiero mucho. Te extraño y te extrañaré por siempre.
Que en paz descanses.
27/12/2016

jueves, 8 de diciembre de 2016

SER INSEGURO



Cualquier persona puede sentirse insegura, en especial en situaciones que no sabe bien como manejarlas o qué hacer.
No obstante, hay quienes que de forma casi permanente sienten inseguridad. Esto se manifiesta de manera constante, persistente y es parte de su personalidad. Prefieren lo malo conocido a lo bueno por conocer y suelen aferrarse a esto para evitar la inquietud ante toda situación novedosa.
Son personas que requieren elogios y atención que les gusta rodearse de bienes materiales para sentirse protegidos, buscan la aprobación de los demás, no aceptan la crítica ya que lo consideran que están en contra de ellos, no soportan la derrota, no tiene confianza en su valía y capacidades, carece de confianza en sí mismos u otros, disimulan lo que sienten, prefieren recibir órdenes de otros.
También es frecuente la dificultad para tomar decisiones por dudar de sus propias capacidades, sufren mucho y casi siempre en silencio. Postergan decisiones, temen a las consecuencias de su resolución, no suelen arriesgarse, necesitan ser aprobados por las personas que los rodean y tienden a establecer relaciones de dependencia. Se desenvuelven mejor en ámbitos en donde predominan mas los aportes de ideas que la toma de decisiones o las expresiones emocionales. Suelen tener temor al interactuar con otras personas.
Esconden lo que considera un defecto, o sea, su propia inseguridad. La inseguridad suele evidenciarse ante las relaciones sociales, laborales y de pareja. Puede tener orígenes psicológicos y/o físicos. Puede promover estados de timidez, paranoia y aislamiento social.
Los niños criados en un ambiente de excesiva sobreprotección suelen desarrollar sentimientos de inseguridad y dependencia, con poca confianza en sus propias habilidades, dudan de su propio criterio para elegir y tardan mas en aprender a tomar decisiones por sí mismos. Algo similar les ocurre a los niños criados con muchas críticas y reproches, ya que tienen un temor exagerado a equivocarse por los altos niveles imperantes de exigencia y perfeccionismo. También los niños abandonados emocionalmente suelen crecer con la vivencia de que valen poco, que no son escuchados o tenidos en cuenta por lo cual la autoestima suele ser muy baja.
Los que se sienten seguros tienen fe, creen en ellos mismos, aprovechan esta oportunidad que tienen de vivir y se arriesgan, porque intuyen que vivir tiene un significado y que todo lo que hacen puede tener una consecuencia que los trascienda.
Hacer lo que de verdad quieres hacer es clave para no paralizarte. Un consejo es rodearse de personas positivas y que no te cuestionen.
La inseguridad puede ser superada. Se necesita tiempo, paciencia y una comprensión gradual de que el valor propio es puramente una cuestión de perspectiva. Hay muchas formas de afrontarla, por ejemplo, con ejercicios de meditación, valorarte a ti mismo y cambiar los pensamientos negativos por positivos.

viernes, 18 de noviembre de 2016

COMO COMEMOS LOS ARGENTINOS



Aunque en el país se producen alimentos para más de 400 millones de personas, la comida de la mayoría de los argentinos (chicos y grandes, pobres y ricos) no tiene, según coinciden diversos estudios, una alta calidad nutricional: cuatro de cada diez calorías que integran esa dieta carecen de una concentración óptima de nutrientes esenciales, como calcio, hierro, vitaminas, minerales, fibras y grasas buenas.
Mas de la mitad de la alimentación diaria de los argentinos se centra en alimentos a base de trigo (pan, pastas, galletitas, panificados, masas, pizza, empanadas, etc.), con azúcar (gaseosas, jugos, golosinas, snacks, etc.), pollo y carnes rojas. Esto hace que la alimentación de la mayoría no sea completa ni adecuada: tenemos demasiada energía (ya que estos grupos de alimentos son muy calóricos) y nos faltan nutrientes esenciales. Entonces, tenemos un alto índice de población con sobrepeso pero desnutridos. Los excesos integran un conjunto de determinantes del aumento en el sobrepeso, obesidad, enfermedades cardiovasculares y diabetes.
También hay una dieta deficiente en frutas y verduras. Estos son alimentos muy ricos en vitaminas y minerales, aportan mucha agua y son bajos en calorías.
Tres de cada diez chicos en etapa escolar con sobrepeso y una alimentación en la que sobran calorías, grasas saturadas y sodio; como contracara, hay 30 % de anemia en chicos menores de dos años y los desnutridos crónicos son el 10%. Una alimentación monótona y de baja calidad es el elemento común.  Actualmente, suelen trabajar ambos padres, por lo tanto, la cena no suele ser nutritiva y sana. Los jóvenes suelen imitar a los padres y, si ellos no se cuidan ni con la alimentación ni con la actividad física ni con el cigarrillo y el alcohol (que son dañinos), no pretendamos tener una sociedad sana que se cuida y respeta.
Los argentinos comen algo menos de la mitad de las porciones de alimentos saludables que deberían consumir, como verduras, frutas, leche, carnes de diverso tipo, cereales, legumbres y aceites. Tenemos el consumo de pan mas alto del mundo.
Por ejemplo, se consumen 350 gramos de carne al día cuando lo recomendable es comer 170 gramos al día. En el caso de las harinas y sus derivados (como harinas, panificados, pizzas o fideos), batatas y papas su calidad nutritiva es baja, llenan el estómago con poca plata y su consumo supera el 128 % de la ración ideal que podría cubrirse con una papa chica, dos pancitos chicos y unas pocas galletitas. El 38 % de los líquidos son infusiones como el mate y el té. Y golosinas sobran. El cuerpo precisaría a diario 450 gramos de verduras y otro tanto de frutas. El argentino promedio 195 gramos de verduras, 140 de frutas y con poca variedad. Tres veces al día de yogurt o leche estarían bien, pero se ingieren poco mas de uno.
Las peores costumbres son: *Consumir  altas dosis de gaseosas, jugos y aguas saborizadas. Estas son bebidas artificiales, cargadas de azúcar y edulcorantes, saborizantes, colorantes, etc. Nada de esto natural.
* El deficitario consumo de frutas, verduras y legumbres.
* El alto consumo de harinas refinadas.
* El hecho de saltear comidas.
Según los nutricionistas, para mejorar el consumo de cereales habría que intentar disminuir a la mitad la cantidad de pan que ingerimos y aumentar la presencia en la mesa de pastas, arroz o cereales simples y legumbres.
Los cereales son la base de la dieta. Evitar el consumo exagerado de pan y de azúcares simples y reemplazarlos por cereales sería beneficioso.
Últimamente, hay una mayor tendencia a lo natural y el argentino lo está comenzando a incorporar en su vida diaria. Sigue habiendo una tendencia a que la comida casera es mejor que lo pre hecho o comprado.
Las gaseosas y los jugos no son igual de sano que el agua. No siempre los productos diet son saludables.  No es bueno saltearse comidas, ya que se llega con mucho apetito a la siguiente comida. Ha que masticar en lugar de tragar y sentarse a comer.
Claves para mejorar la comida: *Elegir alimentos frescos y naturales.  Los precocinados y comidas preparadas suelen tener más grasas y más aditivos que los alimentos frescos.
* Hay que comer cinco raciones diarias de frutas y verduras.
* Conviene consumir cereales integrales y no refinados. Elegir pan integral, arroz integral, pastas integrales, etc. La fibra da mas saciedad.
* Comer despacio y masticar bien. Desde que empezamos a comer, la saciedad tarda 20 minutos en sentirse. Si comes muy rápido, no vas a llegar a sentirla y habrás comido de más.
* Beber mucha agua.
Evidentemente, comemos mal. Hay que tomar conciencia para cambiar de a poco los hábitos. Lo ideal sería comprar gaseosas cuando ha un reunión (diariamente ingerir agua); bajar las cantidades de carne (elegir cortes mas magros, por ejemplo, nalga, cuadrada o bola de lomo) e incorporar ensaladas, legumbres y frutas; y comer menos pan y mas lacitos. Hay que darse los gustos, pero no abusar de ellos. Dejarse “el permitido” para los fines de semana y tratar de hacer una dieta equilibrada y colorida.

martes, 4 de octubre de 2016

CANSANCIO



No se si son los años o los hechos o las vivencias o es que uno va cambiando. Pero ya no aguanto nada, cada vez soporto menos a las personas y lo que me sucede. No tengo paciencia. Y soy consciente de que es un poco de todo.
Muchas veces hay que tolerar gente y/o circunstancias porque no queda otra. Pero, ¿hasta cuando? ¿Por qué tengo que tolerar tantas cosas? Por mi nadie hace nada, nadie se preocupa por uno.
La gente suele tratarte mal, de mala manera, no les importa nada. Suelen ser mal educados, irrespetuosos. A mi no me educaron así, pero tampoco voy a aguantar mas nada. Si tengo que contestarle a una persona, lo hago y no me importa ni quien esté ni en donde esté.
Cansada de escuchar de que la gente se queje de sus trabajos. Si tanto te molesta, dedicate a otra cosa sino no digas nada. Yo busco trabajo desde hace años y nunca hago comentarios sobre lo mal que estoy.
Cansada de no ser tenida en cuenta: o porque estoy muy capacitada, o porque carezco de la experiencia que solicitan, o porque estoy “grande” para el puesto solicitado.
Cansada de que quieran personas de 20 años para maltratarlos y manejarlos como quieran.
Parezco fuerte pero no lo soy. Por dentro me estoy muriendo. Finjo que todo está bien.
Estar desempleada desde hace años tiene consecuencias en mi: sentirte una inútil, cansada, agobiada, podrida, desgano, sin metas, sin saber lo que es vivir. Yo doy lo que sea por un trabajo, ya ni presto atención sobre si me gusta lo que hago o no. Tener una estabilidad económica te permite salir, viajar, comprarte lo que quieras. Sabes lo que es vivir. Yo no lo se.
Hay mucha discriminación laboral. Tenés que ser hermosa y operada. No miran las capacidades de cada uno. Las mismas entrevistas y los mismos chamullos: ya te vamos a llamar, estamos entrevistando, lo vamos a pensar, etc. ¿Para qué seguir estudiando? ¿Para qué sigo en la búsqueda laboral?
No estoy en este mundo ni para que me quieran ni para que amen. Con que no me molesten es suficiente. Ya bastante tengo con mi vida para que alguien de afuera venga a molestarme.
Aunque me persigan el dolor, las desgracias, la lucha, el ser constante, el que todo me cueste mucho, etc, etc. Hay personas y lugares que no estoy dispuesta a que sigan estando en mi vida.
Lo peor es que nadie te entiende porque hay muchas cosas que no tengo con quien hablarlas. Mi familia y amigos no están: no se si no me apoyan o no me entienden. Cada vez que hago un comentario escucho críticas cuando lo que necesito es ayuda. Si, necesito que alguien me escuche y esté conmigo, que seque mis lágrimas, que escucho mi deterioro. Yo se que no es bueno guardárselas dentro de uno, pero ¿Qué puedo hacer? El que nunca busco trabajo no sabe lo que es. Ninguna de las personas que conozco pasó por esta situación. Quiero llorar todo el día y estar en la cama. No tengo ganas de nada. Por momentos quiero morir. Desde los 20 años que quiero tener una estabilidad económica y no la tengo.
Hasta hace un tiempo atrás mi día arrancaba con ansiedad y esperanza de que algo bueno suceda, que mi realidad pueda cambiar. La única variante es que perdí la esperanza. La “vida” de un desocupado es horrible, si es que se le puede llamar vida. Estás atento al teléfono y al mail por si tenés una entrevista, es todo monótono, ya no te importa nada ni nadie.
Estoy convencida de que a un trabajo entras por contracto.
Nadie me pregunta como estoy, ni me consigue un trabajo, ni me escucha, ni me trata bien. Me canse de los buenos modales y fingir estar bien cuando por dentro me estoy muriendo.
La parte económica y emocional afectan mucho. No dejo de sentirme una inútil, carezco de perspectiva y no proyecto ni planifico nada. Viajar en los medios de transporte y ver como muchos van a sus trabajos me genera mucha tristeza y hasta cierta “envidia”, ya que yo también quisiera estar en ese lugar. Y encima los que tienen trabajos se quejan. Deberían coserles la boca o, peor aun, estar en mi lugar. Ver a mis padres que me bancan me molesta.
Perdí también la alegría, la tristeza siempre gana. Y no me interesa que me hagan reír ni que me levante el ánimo. Lo único que me va a mejorar es tener una estabilidad económica.
No veo futuro. No creo estar mejor dentro de unos años. Mi pasado y presente son inciertos, malos y deprimentes.
Seguiré de esta manera hasta que el cuerpo resista, hasta que llegue el día en que me diga BASTA. Lamentablemente, va a llegar. Y digo lamentablemente porque no va a suceder de una manera agradable.
Sentir que con 32 años no puedo salir del pozo. Cada día que pasa me encierro un poco mas.
Soy una sobreviviente. Lo mío es supervivencia absoluta.
Que cada uno esté en lo suyo y no moleste al resto.